• La Ley General para la Inclusión de las Personas con Discapacidad, permitió el acceso escolar a personas con autismo, pero generó incertidumbre en docentes y familias
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Estado de
México. - La inclusión educativa para niños y niñas con autismo quedó a nivel
de discurso. Si bien la Ley General para la Inclusión de las Personas con
Discapacidad en 2011 abrió las puertas de la escuela regular a las personas con
autismo, también trajo consigo incertidumbre entre docentes y familias.
Hasta ahora,
no existen protocolos para la atención de esta población en las escuelas, que
hacen lo que pueden, cuando pueden y cuando quieren.
“Pasa y pasa
de todo y pasa mucho. Hay centros educativos que se han puesto las pilas, que
generan acciones inclusivas, que buscan cómo integrar e incluir a los chicos de
manera plena dentro de la escuela. Y hay otros centros que de plano dicen, no,
es que no sabemos cómo atender, entonces busquen otra alternativa, eso de
inicio pues ya habla de exclusión y no estaría a alineado a todo lo que legal y
moralmente está establecido”, afirmó Mónica Correa de la organización
Iluminamos por el Autismo.
Tonatiuh Lay,
profesor-investigador de la Universidad de Guadalajara, planteó que la
educación inclusiva va más allá de un marco normativo y de una política de
educación que se dice incluyente.
“La educación
inclusiva se materializa con ajustes razonables, y éstos, definitivamente, pues
los tienen que llevar a cabo los docentes, pero ese docente a su vez también
enfrenta sus propias barreras porque necesita justamente capacitación, necesita
personal de apoyo, necesita asesoría, necesita también una serie de recursos
que le permita materializar esa educación inclusiva, y esos ajustes razonables
no deben de ser una sobrecarga para el docente", advirtió.
En la
práctica, sin embargo, el investigador dijo que lamentablemente muchas veces
los propios maestros tienen que pagar cursos y libros para atender las nuevas
exigencias profesionales.
EL MIEDO DE LAS FAMILIAS, UNA DE
LAS PRINCIPALES BARRERAS
María Elena
Anguiano, investigadora de la Universidad de Guadalajara, señaló que una de las
principales barreras para la inclusión educativa de niños y niñas con autismo
es el miedo de las propias familias.