Diario El Independiente
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Hoy es viernes, 4 de abril de 2025

En privado

• Nuevos vientos de justicia.


 

Cuando los responsables de administrar y procurar Justicia, son los que la contradicen, son ellos mismos quienes la obligan a tomar otros derroteros.

 

Es entonces cuando la Justicia equivoca el rumbo, y su nítido camino se torna un sendero sinuoso e incierto.

 

Y ya perdida en esos laberintos de la apatía, la Justicia se ve obligada a tomar caminos torcidos.

Luego es notoria la perversidad de aquellos que la aplican.

 

Porque son ellos quienes, la tejer redes de maldades, la sesgan, la tuercen, y la llenan de vicios.

Así es.

 

Son ellos, quienes, desoyendo principios salomónicos, sin ética, ni moral, la tornan sorda y ciega conduciéndola a los separos de las penumbras de lo insano y lo impío.

 

Son ellos quienes con su negativo proceder la conducen al oscuro rincón de la ignominia y la separan de la línea vertical de la parcialidad.

 

Son ellos, pues, quienes la llevan por los vericuetos de la falsedad, la impunidad y la maledicencia.

 

En pocas palabras, son ellos quienes la prostituyen, postrándola en la horizontalidad para violarla.

 

Porque la Justicia, que es merecedora de ser una de las Cuatro Virtudes Cardinales, por sí sola es esencia pura de la honestidad, de la rectitud, de la imparcialidad.

 

Luego entonces, emana dignidad, decencia y honorabilidad.

 

Y como tal, constituye uno de los preceptos más sensibles para la convivencia y el bienestar de los seres humanos.

 

Por eso, usted inteligente lector, estará de acuerdo conmigo que, para un gobierno, la Justicia debiera ser un asunto único e indiscutible e irrebatible.

 

Al igual que un tema toral, como lo es la salud y la educación.

 

¿Por qué...?

 

Porque para un conglomerado social, la Justicia tiene que ver con su integridad, sus bienes, su tranquilidad, su seguridad, su libertad, e incluso su vida.

 

Pero, ¿qué pasa cuando la Justicia se ausenta?

 

Obviamente se transforma en injusticia.

 

Y en contrasentido trastoca honestidades, lesiona inocencias, vulnera libertades.

 

Y como nefasta consecuencia, desde las azoteas del poder asoma nebulosas complicidades, desaciertos y abusos.

 

Pero lo peor es que transformada en injusticia, transgrede reglas, infringe normas, perjudica y conduce al pueblo a su más cruel estado de indefensión.

 

Y todo ello en su conjunto, ofrece coraje, desesperanza e impotencia.

 

Por todo lo anterior, quiero creer en que, a partir de mayo próximo, soplarán nuevos vientos de Justicia.

 

Ojalá y así sea.

 

Porque cuando la Justicia fallas, falla el sistema y sufre el pueblo.

 

Cuestión de tiempo